sábado 4 de febrero de 2012

Baterías de litio hechas en Argentina



Ya se sabe lo que es volver de vacaciones. 
Puede que la licencia anual sirva para recargar baterías, pero al regreso uno se siente a media máquina y un poco extraviado. 
Además, y como ya narraré en alguna próxima columna, estas vacaciones fueron algo problemáticas, de modo que necesitaba un poco de energía extra.
Así que después de todo quizá no fue casual que me encontrara aquí en el diario, el miércoles último, con Daniel Barraco, físico teórico de la Universidad de Córdoba (UNC) que, lejos de la cosmología pero con los pies muy en la tierra, se encuentra coordinando un grupo de investigadores de la UNC, la Universidad Nacional de La Plata y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, asociados con una empresa local, para fabricar baterías de iones de litio.
Sí, en sus muchas variantes y formatos, son las baterías que usan todos los dispositivos electrónicos móviles hoy, desde la tablet y la notebook hasta el celular. 
Y adivine qué: Argentina tiene uno de los mayores yacimientos de litio del mundo. 
"Tenemos -estima Daniel mientras preparamos el estudio para unas fotos- más o menos el 20% del litio del mundo. Los otros grandes productores son Bolivia y Chile. Y, fuera de la región, China."
Pese a esta riqueza, la Argentina no fabrica baterías de iones de litio. Hasta ahora.
En los primeros veinte minutos de nuestra charla, el expansivo doctor en Física, especialista en gravitación, relatividad y cosmología, me ha contado la historia de esta asociación entre empresas, investigadores y gobierno, con lujo de detalles y hasta con diagramas hechos a mano. 
Por eso, ahora le pido que me resuma la cronología de los hechos.
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lunes 19 de diciembre de 2011

DESCUBREN DINOSAURIO DESCANSANDO COMO UN AVE



Hoy en día, la mayor parte de la comunidad científica no duda en considerar a las aves vivientes como los descendientes directos de los dinosaurios que habitaron nuestro planeta desde aproximadamente los 225 millones de años antes del presente hasta hace unos 65 millones de años, cuando un gran meteorito impactó sobre la tierra. 

Dicho impacto generó enormes nubes de polvo y elementos candentes, los cuales cubrieron el cielo impidiendo la llegada de luz solar a la superficie del planeta. 

Esta noche eterna, que duró aparentemente varios miles de años logró extinguir a gran parte de las plantas terrestres, y junto con ellas los dinosaurios. 

Sin embargo, un pequeño grupo de estos reptiles logró sobrevivir a aquel impacto meteórico. Este grupo de dinosaurios diminutos son hoy en día conocidos comúnmente con el nombre de aves.

A pesar de existir abundante evidencia acerca de la similitud en los rasgos del esqueleto entre las aves y los dinosaurios, poco se conoce acerca del comportamiento y modo de vida de estos últimos, sin embargos los pocos datos que se conocen nos indican que muchos dinosaurios tenían un comportamiento semejante al de los pájaros actuales. 

Al igual que las aves actuales, muchos dinosaurios empollaban a sus crías y las cuidaban con devoción hasta que pudieran valerse por si mismas, tal como lo hacen diversas aves actuales.

Un equipo de investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides, el Museo Argentino de Ciencias Naturales y el Museo de los Dinosaurios de Brasil hicieron recientemente un descubrimiento que permite conocer algo más de las costumbres de los dinosaurios. 

Estos investigadores estudiaron un esqueleto de un pequeño dinosaurio de la especie Guaibasaurus candelariensis, de una antigüedad de unos 215 millones de años antes del presente. 

Este dinosaurio, que no superaría los 2 metros de longitud se encuentra entre los más antiguos y primitivos que se conocen. Sin embargo, la importancia de su hallazgo no radica en los rasgos de su esqueleto, sino en la excelente preservación del material extraído.

En efecto, el ejemplar de Guaibasaurus fue hallado en cuclillas, con las manos plegadas alrededor del cuerpo, y con el cuello plegado hacia atrás. Esta posición de descanso es una característica única de los animales de sangre caliente, que hoy en día solo se encuentra en las aves y algunos mamíferos vivientes. Las aves modernas adquieren dicha postura con la finalidad de retener el calor de su cuerpo durante las frías noches, en contraposición con los animales de sangre fría como las lagartijas y cocodrilos. 

Es así, que el Guaibasaurus, al igual que las aves actuales se acuclillaría y plegaría las manos alrededor de su cuerpo con la finalidad de retener el preciado calor durante la noche.

Para Federico Agnolín, de la Fundación Azara: “Este hallazgo presenta una importancia doble: no solo nos indica que los dinosaurios dormían de la misma manera en que lo hacen las aves vivientes, sino también constituye una prueba más que demuestra que desde su origen los dinosaurios habrían sido animales de sangre caliente, muy activos y de comportamiento semejante a las aves y en contraposición con los lentos reptiles de sangre fría como los cocodrilos y las tortugas”.  

Alina Membibre
Prensa y Comunicación

miércoles 23 de noviembre de 2011

Hallan claves del tictac del cerebro


Lograron desentrañar engranajes del reloj que marca los ritmos biológicos en un modelo de laboratorio
Todos los organismos tienen un "reloj biológico", un mecanismo endógeno, con sede en el cerebro, que procesa información del ambiente (como la luz y la temperatura) y produce respuestas acordes.
Se sabe que el reloj biológico está compuesto por varios grupos de neuronas que trabajan de manera sincronizada para procesar los datos recibidos y regulan procesos fisiológicos como el sueño y la vigilia a intervalos regulares. Sin embargo, todavía existen discusiones sobre los detalles.
Por ejemplo, se creía que, a diferencia de lo que sucede en el ser humano, en la mosca de la fruta (que es el modelo utilizado en los estudios de laboratorio) la actividad eléctrica que resultaba determinante para el correcto funcionamiento del reloj biológico se originaba en la membrana de esas neuronas. Ahora, según información de la Agencia CyTA, un equipo de investigadores del Instituto Leloir acaba de refutarlo. Liderado por la doctora Fernanda Ceriani, el grupo pudo demostrar que el verdadero motor del reloj tanto en la mosca como en el ser humano se encuentra en el núcleo y no en las membranas. El trabajo acaba de publicarse en una prestigiosa revista científica, Current Biology .
La mosca de la fruta o Drosophila melanogaster se emplea desde hace décadas como modelo de estudio para dilucidar cómo funciona ese mecanismo de relojería en el ser humano. Entre otras cosas, se la prefiere porque es más fácil de mantener y alimentar que otros modelos experimentales, como los ratones. Tiene ciclos de vida más cortos y es muy fácil conseguir mutantes con casi todas las variaciones de genes posibles para comprender mejor con qué mecanismos están relacionados. Pero dos trabajos previos establecían que, en un punto, el reloj biológico de la Drosophila funcionaba de un modo diferente al de los mamíferos, lo que de algún modo ponía en crisis a la mosca de la fruta como modelo experimental para estos procesos.

UN MECANISMO MUY PRECISO

El sistema nervioso central de la mosca de la fruta tiene 200.000 neuronas, pero sólo alrededor de 200 forman la red circadiana. "De ese grupo, hay 16 neuronas llamadas laterales ventrales -ocho en cada hemisferio del cerebro- que son esenciales para regular la actividad y el reposo de la mosca. Si se eliminan, los animales se mueven de igual modo a lo largo de 24 horas, sin saber cuándo descansar", explica Ceriani.
Las neuronas informan al resto del organismo si debe dormir o descansar por medio de dos mecanismos. "Por una parte, liberan una pequeña proteína neuromoduladora (llamada PDF, porpigment dispersing factor ), que transporta la información temporal. Por otra parte, modifican la excitabilidad de su membrana, disparando descargas eléctricas que viajan al resto del organismo a través de las neuronas", explica la científica.
Ceriani agrega que ese reloj biológico está formado por una docena de genes que dirigen la síntesis de proteínas cuya abundancia y actividad fluctúa a lo largo del día.
Hasta ahora se creía que el origen de las oscilaciones -esto es, los ritmos que impone el reloj biológico al resto del cuerpo- no residía en el núcleo de las neuronas, sino más bien en su membrana.
"Al bloquear el paso de las descargas eléctricas en las membranas de las neuronas laterales ventrales hacia afuera, el doctor Michael Nitabach y sus colegas [autores de uno de los trabajos previos] observaron básicamente dos cosas: que las moscas se volvían arrítmicas y que las oscilaciones moleculares del reloj dejaban de funcionar", dice Ceriani. Y continúa: "Ellos concluyeron que la actividad eléctrica que se genera en la membrana es un componente esencial del reloj biológico, pero nuestros resultados indicaron lo contrario. Las propiedades eléctricas son como las manecillas del reloj, pero no constituyen una parte integral del engranaje que lo mantiene en funcionamiento".

NUEVO ENFOQUE

Ceriani y su equipo realizaron un experimento similar, pero en vez de incidir en embriones, eligieron un momento específico de su vida adulta. Empleando novedosas técnicas de manipulación genética acallaron la membrana de esas células.
"Al igual que en el experimento de Nitabach, las moscas se volvieron arrítmicas -agrega la investigadora-, ya que el reloj biológico no podía «pasarle la hora» al resto del cerebro y el cuerpo; sin embargo, para nuestra sorpresa observamos que el reloj biológico seguía funcionando en el interior de las neuronas, en forma correcta y sincronizada. 
Así demostramos que las oscilaciones del reloj tienen su origen en la actividad cíclica de proteínas que operan en el núcleo y el citoplasma de las neuronas. 
En cambio, la actividad eléctrica en su membrana no es parte del engranaje, sino que más bien actúa como las manecillas del reloj."
Consultado sobre la relevancia de este trabajo, el especialista en cronobiología, Horacio de la Iglesia, investigador del Departamento de Biología de la Universidad de Washington, afirma que "hasta el momento, en la mosca de la fruta se creía que alterar las propiedades eléctricas de las «neuronas reloj» interfería con su mecanismo de funcionamiento básico; es decir, rompía los engranajes. 
Este trabajo claramente muestra que no es el caso."
Y agrega: "Gran parte de la concepción errónea que se tenía del rol de la actividad eléctrica en las neuronas reloj se basaba en estudios que habían alterado esa actividad en etapas tempranas del desarrollo. 
En cambio, el grupo de la doctora Ceriani abordó el tema con un toque de elegancia único. 
Desarrollaron una técnica que permite apagar eléctricamente las neuronas reloj, pero sólo de forma transitoria en el cerebro adulto. 
El resultado fue tan sorpresivo como irrefutable: mientras el reloj perdió su capacidad de comunicar el tiempo al resto del cerebro (se quedó sin agujas), los engranajes del reloj, constituidos por genes que se expresan con periodicidad diaria, continuaron funcionando sin ningún problema", opinó de la Iglesia.
Ceriani subraya que cuanto más sepamos cómo funciona nuestro reloj biológico, más sabremos cómo cuidarlo. 
"La información actual sugiere que no es recomendable estar con el televisor prendido mientras dormimos o permanecer hasta altas horas de la noche expuestos a los fotones de las pantallas de las computadoras, ya que este tipo de estímulos interfieren procesos fisiológicos que contribuyen a conciliar el sueño en forma saludable", concluyó la investigadora.
La Nacion

lunes 14 de noviembre de 2011

Los platenses que inventaron una supercomputadora mundial



Son egresados de la UNLP y con su proyecto representan al país en un concurso internacional de emprendedores 

Demian Slobinsky y Javier Haboba fueron juntos al jardín de infantes de la Escuela Anexa y continuaron luego compartiendo estudios en la misma división durante todo el secundario en el Colegio Nacional, y solo separaron sus destinos al momento de elegir la carrera universitaria. 



Demian se inclinó por la física y Javier por la ingeniería electrónica, carreras de las que egresaron con becas y notas sobresalientes de la Universidad Nacional de La Plata. 


Pero nada alteró la férrea amistad que amasaron durante su juventud y hoy ambos están en los Estados Unidos y hasta unieron sus profesiones para forjar un sólido proyecto: el de crear supercomputadoras tan desarrolladas como las que producen las empresas más importantes del mundo.


Y así como Steve Jobs alguna vez creó Apple (manzana), estos dos platenses eligieron nombres y productos bien argentinos para desarrollar sus ideas: a la empresa que crearon la bautizaron "Bife" y a la supercomputadora, "Taba".


De esta última, Demian y Javier ya tienen un prototipo que resulta ser hasta 500 veces más poderosa que una PC común, y que puede aplicarse en tareas que requieran una inmensa capacidad de procesamiento. 


Y ambos están convencidos que las "taba" podrán producirse íntegramente en nuestro país.


BECAS Y CONCURSOS


En octubre de este año, Demian Slobinnsky y Javier Haboba ganaron con su proyecto el "Desafío Intel América Latina", una competencia regional de planes de negocios enfocada al sector universitario que los ubicó para representar a nuestro país en el Intel Global Challenge, una competencia internacional de proyectos de negocios tecnológicos para universitarios organizada por la Universidad de California en el Silicon Valley, el corazón mundial de la tecnología digital, donde presentaron a su supercomputadora "Taba", que, hasta el momento, ha tenido una muy buena recepción, dado que cuenta con un dispositivo que tiene un costo relativamente bajo, consume menos energía que otras opciones, no necesita ser operado por expertos y puede ser utilizada para la predicción del comportamiento de variables económicas o climáticas, la investigación científica y la industria farmacéutica, entre otras aplicaciones.


Para quienes siguieron de cerca la carrera de estos dos jóvenes platenses que hoy cuentan con 29 años, el haber llegado tan lejos en el mundo de la tecnología no los sorprende, ya que cuando apenas tenían diez años ya habían diseñado un videojuego que era el furor de todos sus compañeros.


A partir de allí, los egresados de la UNLP hicieron méritos más que suficientes. 


Demian ganó una beca del Conicet y trabajó en un laboratorio de microelectrónica en Israel, y luego fue también becado para un doctorado en Escocia. 


Y Javier ganó una beca para doctorarse en su especialidad en Bolonia, Italia, además de haber creado un sitio web. 


Ahora, ambos están terminando posgrados que hicieron becados por méritos académicos.


Tras su actividad en los Estados Unidos, Demian y Javier regresarán a nuestra ciudad con un objetivo todavía mayor, el de fabricar desde nuestro país las supercomputadoras "Taba". 


Y para ello, convocaron a otros estudiantes de la UNLP convencidos de que todo es posible.


CONCURSO


El concurso que ganaron los platenses y que los llevó a los EE UU fue organizado por instituciones de gran prestigio en el sector educativo como el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), la Universidad Técnica Federico Santa María de Chile y la Pontificia Universidad Católica del Perú, entre otras

eldia.com.ar

lunes 24 de octubre de 2011

En el sur de Mendoza convivían dinosaurios y tiburones


Investigadores del Conicet trabajaron sin hacer grandes excavaciones en lo que fue una cuenca a fines del Cretácico.


En la zona encontraron huellas de titanosaurios, dientes de tiburón, granos de polen y algas. 
El clima era mucho más cálido y había un ingreso marino desde el océano Atlántico.
Un grupo interdisciplinario del Conicet reveló que el paisaje mendocino era muy distinto al actual a fines del Cretácico. lo que permitía la coexistencia de tiburones y dinosaurios.

En un informe firmado por Emanuel Pujol, de la agencia CTyS, publicado en Tiempo Argentino, se revela que las formaciones montañosas también eran distintas y el sur de Mendoza estaba al nivel del mar, por lo que los procesos erosivos fueron cubriendo su superficie, hasta sepultarla a miles de metros de profundidad.

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jueves 29 de septiembre de 2011

Notable avance en física cuántica


Una de las metas que por estos días más atraen a los investigadores que trabajan en los horizontes de la ciencia es guardar, enviar y procesar información aprovechando las extrañas leyes de la mecánica cuántica, que rige en los imperios subatómicos


"El problema es que cuando uno quiere avanzar necesita saber si el sistema está haciendo lo que uno quiere o no", explica Christian Schmiegelow, físico de la UBA.
Y tratándose de partículas subatómicas esta tarea es increíblemente complicada. Sin embargo, un equipo formado por el propio Schmiegelow, Ariel Bendersky y Juan Pablo Paz, de la UBA, y Miguel Larotonda, del Ceilap-Conicet, acaba de lograr precisamente eso. Los cuatro físicos desarrollaron un nuevo método para caracterizar eficientemente la evolución (conocer el estado) de cualquier sistema cuántico.
El experimento, que se realizó por primera vez en el laboratorio de fotónica armado con mucho esfuerzo durante los últimos tres años en el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef), se publicó recientemente en la tapa de Physical Review Letters , una de las revistas más prestigiosas de la especialidad.
"Es un trabajo importante, teórico y experimental, todo realizado en la Argentina", subraya Juan Pablo Paz, reconocido internacionalmente por sus investigaciones en computación cuántica.
Lo que hicieron los científicos fue lanzar fotones, uno por uno, contra cristales especiales.
"Con un rayo láser intenso, incidimos sobre un cristal que cada tanto parte un fotón en dos, cada uno con la mitad de la energía del original -explica Schmiegelow, primer autor de la investigación, que forma parte de su tesis doctoral-. Podemos dominar esos dos fotones y guardar información en ellos controlando su camino y su polarización (cómo oscila el campo eléctrico: hacia arriba, hacia abajo, para los costados o cualquiera de las alternativas)."
A diferencia de lo que ocurre con la circulación de información por fibra óptica ("como señales de humo que equivalen a un sí o un no"), Schmiegelow, Paz y colegas la envían en un flujo continuo de luz, pero cambiando el estado de los fotones.
"Antes teníamos un método que permitía conocer estas cosas pero de una manera muy ineficiente -dice Schmiegelow-: cuando empezaba a crecer la información, se necesitaban muchos recursos extras. Nuestro método permite caracterizar canales arbitrariamente grandes."
Entre otras aplicaciones, estos resultados abren el camino para el desarrollo de un método de encriptación y transmisión de datos que hasta ahora sería el único completamente inviolable.
Nora Bar
La Nacion

miércoles 28 de septiembre de 2011

Buscan hinchas de fútbol para un experimento sobre el tiempo


¿El tiempo en la cancha pasa más rápido o más lento? 
¿Varía esta percepción si nuestro equipo va ganando o perdiendo? 
¿Y qué sucede en el minuto 90 del juego?

Todas estas preguntas quieren responder científicos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y para eso piden ayuda a los hinchas. 
Están convocando a fanáticos del fútbol que vayan a la cancha para participar de un experimento. Tranquilos, no tienen que inyectarse nada. Solo necesitan ir a la cancha con un amigo y un reloj.
“La estimación del tiempo es un requisito fundamental para nuestro correcto desempeño diario”, señalan desde el laboratorio de Cronobiología de la UNQ, dirigido por el investigador del Conicet, Diego Golombek.
Explican que el ser humano ha desarrollado varios sistemas para lograr una mejor percepción que se activan en un rango de 10 órdenes de magnitud.
Los tres más importantes son el rango que está en los milisegundos (sirve para generar y reconocer el lenguaje, por ejemplo), el de los segundos a minutos (para la toma de decisiones, entre otros aspectos de la vida) y el rango de las 24 horas o circadiano (ciclo de sueño/vigilia y funciones fisiológicas).
Aunque en el formulario on line hay que llenar datos como nombre y equipo, esa información sólo será accesible para los investigadores.
El experimento. 
Se necesita de dos participantes, uno que experimentará y el otro que chequeará esos datos y anotará los resultados. 
Una excusa ideal para ir con la familia a la cancha, por ejemplo.
El objetivo es estimar un intervalo de tiempo de 30 segundos, esto es, hay que decirle al compañero cuándo pasaron 30 segundos, según la percepción del momento. 
La tarea se realiza dos veces durante el partido, una al comienzo del juego y la otra cuando está por finalizar.
Inscripciones y detalles aquí.
lavoz.com.ar

jueves 1 de septiembre de 2011

Descubren una nueva función de la vitamina C


Científicos argentinos, chilenos y estadounidenses descubrieron una nueva función de la vitamina C, con un rol en la neurotransmisión, que resulta relevante para investigar males como el glaucoma y enfermedades del cerebro como la epilepsia, informó el CONICET.

"Con los resultados alcanzados se puede presagiar su relevancia para enfermedades de la retina, por ejemplo el glaucoma, y también para enfermedades del cerebro como la epilepsia", afirmó Daniel Calvo, del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI) del CONICET.

La investigación publicada en la revista científica "Journal of Neuroscience" se realizó en el INGEBI y fue dirigida por Calvo, con un equipo integrado por la becaria Cecilia Calero; los doctores Henrique von Gersdorff y Evan Vickers, de la estadounidense Oregon Health Science Universit; y Luis Aguayo y Gustavo Moraga-Cid, de la chilena Universidad de Concepción.

"Es un descubrimiento reciente y el laboratorio sigue trabajando en este tema, entonces el impacto final lo sabremos dentro de unos años", estimó el investigador.

Si bien el estudio de la vitamina C o ácido ascórbico es antiguo, es en cambio reciente el análisis que se hizo sobre la importancia que la sustancia tiene en el cerebro, sostuvo el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

Las investigaciones se enfocaban en las acciones antioxidantes sobre distintos órganos, ya que se pensaba que la vitamina C influía en el sistema inmune y era eliminada por los riñones.

El hallazgo adquiere importancia respecto a la fisiología de la retina pero también del cerebro, ya que el sistema nervioso central es el encargado de recibir y procesar las sensaciones recogidas por los diferentes sentidos, y transmitir órdenes de respuesta a distintos efectores encargados de ejecutarlas.

Posteriormente, se comprobó que el cerebro acumula grandes cantidades de ácido ascórbico, pero se desconocía el rol que esta vitamina tenía en las neuronas y en la neurotransmisión, aunque era conocido que en la retina, la vitamina C protege la córnea de la radiación ultravioleta y evita los daños que ocurren por los compuestos oxidantes en la transmisión de la luz.

"Pero no se sabía que el ácido ascórbico también podía participar en la manera en que las neuronas pueden computar sus inhibiciones o sus excitaciones, es decir, en cómo se produce la neurotransmisión en la retina, y que el ácido ascórbico tuviera un papel en ese tipo de proceso fisiológico", dijo Calvo.

Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encargan de transmitir las señales desde una neurona hasta la siguiente a través de las sinapsis; asimismo, se hallan en la terminal axónica de las neuronas motoras, donde estimulan las fibras musculares para contraerlas.

El neurotransmisor inhibitorio (que cuando encuentra su camino a sus receptores, bloquea la tendencia de esa neurona a disparar) más importante de la retina y del cerebro es el aminoácido gama amino butírico (GABA).

Los investigadores descubrieron que la vitamina C es necesaria para que el aminoácido GABA actúe de manera normal en la retina.

Para el experimento se combinaron técnicas de biología molecular y de electrofisiología.

Por ingeniería genética se obtuvieron receptores que se ubicaron dentro de unas células que son ovocitos de rana, de tamaño enorme para que expresen grandes cantidades de receptor.

El ensayo se hizo en modelos experimentales que son equivalentes a la retina humana y están valiºdados para lo que es la transmisión sináptica en todos los vertebrados.

Dónde está

Los cítricos son la mejor fuente de vitamina C, así como las frutas amarillas, los vegetales crudos y frescos, ya que con la cocción se pierde sus propiedades.

Los limones, naranjas, limas, mandarinas, pomelos, repollo crudo blanco o morado en ensalada, tomates, higos, dátiles, leche, manzanas, duraznos y ciruelas, tienen vitamina C. Luego, repollitos de bruselas, rábanos silvestres, perejil y coliflor, sólo en abundancia. También frutillas, membrillos, cerezas, cebollas, peras, nueces, papas, uvas, melones, habas, espinaca, pepinos, espárragos, arvejas y lechuga.

EFE
Telam
lanueva.com

viernes 26 de agosto de 2011

Científicos argentinos descubrieron por qué se mueven los glaciares


Científicos argentinos y japoneses confirmaron, en una reciente investigación, la importancia que tiene el agua que se filtra bajo la masa de hielo en el movimiento de los glaciares “de desprendimiento”, como el Perito Moreno, ubicado en la provincia de Santa Cruz.

En el trabajo participaron, junto con científicos y técnicos de varias universidades japonesas, los ingenieros Pedro Skvarca y Sebastián Marinsek, investigadores de la División Glaciología del Instituto Antártico Argentino (IAA) y de la Dirección Nacional del Antártico (DNA).

El resultado de la investigación fue reseñado en un artículo de la revista científica Nature Geoscience bajo el título “Velocidad de hielo de un glaciar de desprendimiento, modulada por pequeñas fluctuaciones en la presión de agua basal”.

A partir del trabajo de campo se comprobó que “el aumento de la velocidad de flujo de hielo juega un papel muy importante en el retroceso significativo que sufren actualmente los glaciares de desprendimiento en Groenlandia, Alaska, Patagonia y Antártida”, explicó Skvarca.

El artículo científico es el resultado de mediciones realizadas durante los veranos 2009 y 2010 en el Glaciar Perito Moreno, ubicado en el suroeste patagónico.

Este “glaciar de desprendimiento” que termina en el Lago Argentino, en Santa Cruz, es uno de los glaciares más conocidos y visitados del mundo no sólo por su extraordinaria belleza sino también por formar diques de hielo, seguidos de espectaculares rupturas.

“Es un glaciar en estado de equilibrio, en contraste con la mayoría de los glaciares patagónicos y del mundo, que están en notorio retroceso”.

Por terminar en el agua, los “glaciares de desprendimiento” fluyen mucho más rápido que los que terminan en tierra porque el movimiento basal del hielo aumenta con la presión del agua subglacial, indicó Skvarca, quien se desempeña como Jefe de la División Glaciología del IAA.

Para comprobar la hipótesis de estudio, los científicos realizaron en febrero y marzo de 2010 dos perforaciones de 515 metros de profundidad hasta el lecho del glaciar, donde más del 60 por ciento de hielo se encuentra por debajo del nivel del Lago Argentino.

Las mediciones demostraron que los niveles de agua en ambos pozos estaban muy por encima del nivel del lago, descartando suposiciones previas que igualaban el nivel del agua en pozo con el nivel del lago.

“Este descubrimiento junto con la estrecha correlación entre la velocidad de hielo y la temperatura del aire hacen que los glaciares de desprendimiento sean muy susceptibles a los cambios del clima”, puntualizó el científico.

"Si la velocidad del hielo aumenta con el incremento de la temperatura del aire, aumenta la pérdida de hielo, provocando el adelgazamiento del glaciar.

Este adelgazamiento a su vez reduce la presión efectiva, que resulta en una nueva aceleración”, agregó.

Telam
losandes.com.ar

domingo 21 de agosto de 2011

Una bacteria modificada detecta oro


Investigadores de la ciudad de Rosario lograron modificar el ADN de una bacteria para que emita luz verde fluorescente cuando detecta oro.

Los resultados del trabajo -que podría ser la base de herramientas económicas de alta sensibilidad para la búsqueda de ese metal- fueron publicados en la revista científica Biotechnology and Bioengineering y fueron distinguidos con una mención en el área de Investigación Aplicada del Concurso Nacional de Innovaciones organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Para crear esas bacterias altamente sensibles al oro, los autores del estudio emplearon técnicas de ingeniería genética.

"La bacteria Salmonella typhimurium ya posee componentes celulares [proteínas] que utiliza para poder crecer en medios contaminados con oro. Entre ellas, la proteína sensora GolS, que tiene la capacidad de detectar oro en cantidades muy pequeñas y desencadenar como respuesta la producción de otras proteínas que eliminan rápidamente este metal del interior de la célula, lo que le permite a la bacteria sobrevivir en condiciones desfavorables", explica una de las directoras del proyecto, la doctora Susana Checa, investigadora del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), dependiente del Conicet y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Y agregó: "En el laboratorio, estudiamos el funcionamiento del sistema de detección y de respuesta al oro en el nivel molecular. Utilizando esa información, pudimos modificar la bacteria mediante ingeniería genética, para acoplar la detección de oro a la producción de una proteína verde fluorescente, para que emita luz de ese color en presencia del metal".

Como la Salmonella es patógena, lo que complica su utilización en el laboratorio, los autores del desarrollo decidieron transferir ese sistema de detección de oro a una cepa de otra bacteria que no causa enfermedad y que se usa habitualmente en los laboratorios de todo el mundo.

"Elegimos una cepa inocua de Escherichia coli que no posee el sistema de detección y de resistencia al oro. Posteriormente, mediante ingeniería genética logramos transferir el sistema deSalmonella junto con el componente que permite acoplar la detección del metal a la producción de luz verde fluorescente a la bacteria no patógena", afirmó la doctora Checa, investigadora asociada en el laboratorio de "Transducción de señales en bacterias patógenas", que dirige el doctor Fernando Soncini.

Cuando la bacteria Escherichia coli ya modificada entra en contacto con oro en solución -el metal debe estar solubilizado-, se libera en su interior una cantidad de luz verde fluorescente que guarda una relación directa con la cantidad de oro presente en el entorno.

"Así es posible estimar la cantidad del metal presente en una muestra a través de una medida simple", afirmó Sebastián Cerminati, que realizó el trabajo experimental como becario de doctorado del Conicet.

Checa destacó que el "sensor de oro" transferido a la bacteria es muy sensible y no reconoce otros metales similares, como el cobre y la plata.

"Es una ventaja, ya que en los depósitos éstos suelen encontrarse junto al oro", indicó la investigadora.

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Si bien por ahora sólo se han realizado pruebas en el laboratorio, Checa señala que se podrían desarrollar dispositivos que incluyan chips o fibra óptica para detectar la luz verde fluorescente generada por la bacteria ante la presencia de oro.

"Esto puede abrir el camino para el desarrollo de instrumentos de detección portátiles para realizar determinaciones «a campo», por ejemplo, en el lugar de la explotación minera", explica.

Para lograr ese objetivo, la investigadora afirma que es necesario sumar a investigadores de otras disciplinas, como la ingeniería electrónica o la bioingeniería, o a empresas que puedan realizar este tipo de desarrollo.

En condiciones de laboratorio, los biosensores desarrollados en este trabajo detectan cantidades de oro por debajo de las concentraciones típicamente encontradas con métodos convencionales en cursos de agua cerca de depósitos minerales ricos en oro, por lo que estas bacterias podrían ser de utilidad para detectar el metal en estos sitios.

"Como el metal tiene que estar disuelto para ser detectado con esta metodología, no se puede aplicar directamente a muestras de suelo", explicó Checa.

La principal ventaja de emplear bacterias biosensoras como métodos de detección es que resultan más económicas, afirmó la investigadora.

Junto con sus colegas, se propone transferir este sistema a una bacteria adaptada al crecimiento sobre granos de oro en minas, denominada Cupriavidus metallidurans , que se relaciona con el reciclado de oro en el ambiente.

"Esa bacteria tiene un sistema muy similar al de la Salmonella ", afirma la investigadora.

Y concluye: "Estos hallazgos son el primer paso en la construcción de nuevas herramientas biotecnológicas que sean útiles para detectar oro en depósitos o sitios cercanos, y mejorar en términos de eficiencia los métodos de explotación, minimizando los riesgos de contaminación ambiental que suelen generar las prácticas convencionales de extracción minera".

Agencia CyTA - Instituto Leloir

La Nacion

Posteado con la colaboracion de Carlos Levon Arslanian